Si creo que todo puede cambiar...

Has dicho que nada te apartaría de mi.

 Estaba tan nerviosa que le temblaba todo el cuerpo, y allí de puntillas se inclinó hacia él. Le puso la mano en la mejilla y él parpadeó,  pero no se movió. Ella, en cambio, se movió muy poco a poco, como su tuviera miedo de sorprenderlo, y a cada segundo que pasaba ella misma se sentía petrificada. Y entonces, cuando sus ojos estaban tan cerca que casi bizqueaban, ella los cerró y unió sus labios a los de él.
 Aquel suave contacto de sus labios, como de plumas era lo único que los conectaba, pero ella sintió que un fuego desconocido se apoderaba de su cuerpo, y supo que necesitaba más de todo cuanto pudiera darle él. Sin duda era pedir demasiado que él la necesitara de las misma forma, que pudiera abrazarla como ella tantas veces había soñado y que le devolviera aquel beso anhelante con la misma intensidad.
Pero lo hizo.
Sus brazos musculados le rodearon la cintura. La atrajo hacia sí, y ella pudo sentir el nítido límite de sus cuerpos entrando en contacto: las piernas entrelazándose, las caderas apretadas contra las caderas, los pechos palpitando al mismo tiempo. Él la apoyó de espaldas a las barandilla del paseo, la ciñó contra su cuerpo hasta que ella no pudo moverse, hasta que la tuvo exactamente donde quería.
Lo hizo todo sin separar ni un instante sus labios imantados.
 Luego empezó a besarla de verdad, muy suave al principio, con besos muy delicados en la oreja, y después siguió por la mandíbula, con besos largos, dulces y tiernos hasta llegar al cuello, haciendo que ella gimiera y echara la cabeza hacia atrás. Le estiró un poco el pelo, y ella abrió los ojos y, durante un instante, vio las primeras estrellas que aparecían en la noche. Se sintió mas cercana al cielo que nunca.
 Al final, él volvió a sus labios, y la besó con tanta intensidad... le mordió el labio inferior y a continuación le pasó la lengua por los dientes. Ella abrió más la boca, desesperada por aceptarlo, ya sin temor de mostrar a las claras lo mucho que lo deseaba y equilibrar con su propia fuerza la fuerza de los besos de él.
 Tenia arena en la boca y entre los dedos de los pies, el viento salobre le había puesto la piel de gallina y su corazón emanaba un sentimiento dulce y maravilloso.
 En aquel momento habría muerto por él.
 Él la aparto y la miró, como si quisiera que ella dijera algo. Ella le sonrió y le dio un beso breve en los labios, disfrutando del contacto. No conocía otras palabras, ninguna forma mejor de comunicar lo que sentía, lo que quería.
 - Todavía estas aquí - musitó él.
 - No podría apartarme de ti -contestó riéndose...

8 comentarios:

Somos lo que fuimos dijo...

oooow, me gustó, besiiitos ;*

Pau dijo...

Qué lindo esto :)
Lo de mi blog sí, es Abel jaja

Flopi dijo...

Que hermosa entrada :) me encantó. Actualiza pronto, que andes muy bien. Besotes

Macarena. dijo...

Muy linda entrada :) Ah el tatuaje te quedo hermoso. Un beso linda ♥

Ainnoa♥ dijo...

Aww tierno!!!!!!!!:)
gracias por tu visitaa♥

Patricia dijo...

Me encantó tu blog también. Me encanta lo que escribís. Un beso, espero que estés bien (:

Gimena ♥ dijo...

Lindo blog, lindas entradas ♥

Un besito !

Camila dijo...

¡Hola! Me puse a leer este escrito.. ¡y está increíble! De verdad me encantó. Soy de esas personas que disfrutan de la lectura, y me fascinó leerlo. Ahora tengo una dudilla x) ¿es tuyo? Porque si lo es, puedo asegurarte que compraría todos tus libros, jajaja, ya te sigo y espero leerte pronto :)
Ah, tengo una duda ¿qué dice tu tatuaje? Se ve lindo[:

Besos y que tengas una linda semana!

~del blog:
http://www.lifeascami.blogspot.com