Si creo que todo puede cambiar...

Sex sex sex. (I'm back)

Un buen encuentro erótico te deja ronroneando y sonriente durante horas y horas. El gran sexo, en cambio, tiene la fuerza de un terremoto: te quedás en trance, con las piernas temblorosas y absolutamente flasheada. ¿Qué es lo que hace la diferencia? No se trata de un milagro. Tampoco depende de lo que ese hombre te genera. "El deseo por sí solo no garantiza una experiencia extraordinaria (aunque es un buen punto de partida para lo que va a pasar): se necesitan otros factores", asegura la psicóloga y sexóloga clínica Celia Laniado (www. sexologacelia.com), de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Por supuesto que lo que sucede entre las sábanas es fundamental, pero para que el sexo se convierta en algo fuera de lo común tienen que conjugarse otros elementos, que no siempre están a la vista.

1. Las feromonas

El olfato es un componente fundamental del gran sexo. Según una investigación encabezada por la bióloga y endocrinóloga Winnifred Cutler, de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos), tu nariz percibe de manera inconsciente las feromonas de tu hombre (son unas partículas químicas producidas por las glándulas apócrifas, que son liberadas al aire a través del sudor), que le indican a tu cerebro que existe atracción sexual. "Esto es algo primitivo, que funciona en los animales y también en los seres humanos. En algunas especies, cuando la hembra está en celo segrega feromonas que atraen al macho. Las mujeres deseosas también emanan esta sustancia que provoca un acercamiento del hombre", explica Laniado.

Por supuesto: esto no significa que cada vez que tenés ganas de pasar una noche especial con tu pareja, todos los hombres con los que te cruzás por la calle lo perciben. Al parecer, estos químicos únicamente ejercen su efecto en el varón que desata tu deseo. Tácticas claves: Hacé la prueba: cuando estés en la cama con tu chico, durante la previa o en plena acción, acercá tu cabeza a su axila. ¿El olor que percibís te llena de lujuria? Eso se debe a la acción de las feromonas. Entonces, subí la apuesta y pedile que, para el próximo encuentro, no use antitranspirante. "Napoleón Bonaparte solía enviar mensajeros a sus amantes, antes de visitarlas, que les avisaban: ?Ya llego, no te bañes?", cuenta el psiquiatra y sexólogo clínico Francisco Argañaraz, profesor universitario y titular de www.medicalsex.com.ar. "Así como el perro puede oler a más de 100 metros una hembra en celo, antiguamente el hombre percibía a la distancia una posible compañera sexual. Pero esto ya no es así. Los perfumes y otras sustancias que se usan para aromatizar el cuerpo tuvieron un efecto indeseado: debido a ellos perdimos la capacidad de percibir intensamente el olor erotizante de las feromonas", agrega este especialista.

Tené en cuenta que la actividad física ayuda a estimular las glándulas apócrifas: cuanto más transpirás, más feromonas producís. Ahora ya tenés un buen motivo para ir entusiasmada al gym.

2. El sentido del humor

Según demuestra un estudio publicado por el Journal of Social and Personal Relationships (Publicación de las relaciones sociales y personales), de los Estados Unidos, las personas que se ríen en pareja sienten mayor atracción sexual hacia su partenaire. En 2004, los psicólogos Barbara Fraley y Arthur Aron les pidieron a varias parejas de desconocidos que realizaran juntas una tarea. En algunos casos, se trataba de una acción divertida y en otros, de algo más serio. Después le pidieron a cada participante que evaluara a su compañero: la risa compartida funcionó como un imán entre las dos personas.

No se trata de que tu chico sea un clon de José María Listorti ni de que vos te anotes en un curso de stand up, pero a la hora del sexo es fundamental que compartan el sentido del humor. "Que encuentren absurdas o graciosas las mismas cosas es imprescindible", afirma Argañaraz. ¿Cuáles cosas? Que te erotice que él se haga el rudo, que te diga frases cursis o que te hable con voz de bebé cuando están en la cama, por ejemplo. Si, en cambio, algo así te parece patético y te apaga, estás en problemas. "El sexo es una danza de a dos: tiene que haber sintonía", dice Laniado.

Tácticas claves: No tengas vergüenza de mostrarte como una payasa delante de tu chico: hacelo reír con tus imitaciones o con los comentarios más absurdos. Un e-mail o un SMS con una frase que le arranque una carcajada tienen el mismo efecto en él que la propuesta más zarpada.

3. Los espacios personales

Es lógico: al inicio del romance, los dos quieren estar juntos todo el tiempo. Pero a medida que pasa el tiempo, si esta situación no se modifica, la relación puede volverse claustrofóbica. Eso impacta en la vida sexual: "No tener ocasión de extrañarse repercute directamente en el deseo. Las fantasías y el juego de seducción se dan cuando no están pegoteados. Las parejas simbióticas suelen caer fácilmente en la rutina y en la monotonía, y eso se refleja en las relaciones sexuales: no hay motivación ni sorpresa", afirma Laniado.

Tácticas claves: Los especialistas aseguran que cultivar intereses individuales fortalece la pareja. "Cada uno debe tener proyectos, actividades y grupos de amigos personales", recomienda Argañaraz. Tratá de reunirte más con tus amigas, anotate en Pilates y animalo a él a que también haga actividades sin vos.

4. Tiempo limitado

No sería raro que supusieras que el sexo extraordinario tiene que durar más tiempo que el "normal". Sin embargo, no tiene nada que ver: "El tiempo de penetración ideal es de entre cinco y diez minutos. Si se extiende más de 30, la vagina puede llegar a irritarse", advierte Laniado. Su olor puede hacerte perder la cabeza. Tácticas claves: Casi todos los hombres piensan que mientras más dure la acción, mejor. Y la mayoría de nosotras no sabe cómo decirle: "Ya empieza a molestarme". Aunque no lo creas, reducir el tiempo de la penetración puede mejorar mucho tu vida erótica. Probá con hacerle sexo oral o un trabajo manual, y que él use sus dedos, su boca o un sex toy para estimularte. Cuando estén por llegar a la cumbre, subite arriba de él y tomá el control de la situación.

5. El contacto visual

¿Por qué es importante mirarse a los ojos? Ese gesto genera una conexión única, ya que eleva la producción de oxitocina, la hormona relacionada con el apego y con la satisfacción sexual (de hecho, durante el clímax se libera una gran cantidad de ella). "Este gesto provoca una gran confianza entre los dos: uno siente que el otro es sincero. Cuando se da durante una relación sexual, ayuda a percibir el placer del compañero", explica Francisco Argañaraz. Un plus: según un estudio de la Universidad de Aberdeen, de Reino Unido, si mirás a un hombre a los ojos, él te va a encontrar muy atractiva y más deseable.

Tácticas claves: Si sos tímida, convertí el contacto visual en un juego. Un ejemplo: tienen que mirarse fijo y el primero que baje la mirada, pierde. ¿La prenda? Cumplirle un deseo.

6. La actitud lúdica
Los expertos aseguran que, para un niño, el juego no solo funciona como un entretenimiento: "También lo hace sociabilizar, mejora su autoestima, estimula la imaginación y es una excelente vía para expresar y satisfacer sus deseos, entre otros beneficios. Nuestro código genético nos exige que juguemos, de la misma manera que nos pide dormir o comer. Cuando nos oponemos a este impulso, nuestros cuerpos, mentes y emociones se resienten", asegura la psicóloga Marianne St. Claire (www.lifeismyplayground.com), especialista en juegos. Por esos motivos, esta terapeuta recomienda no anular la capacidad de juego al llegar a la adultez. "En la seducción y en el acto sexual hay un gran componente lúdico. La curiosidad, el entusiasmo frente a lo nuevo y la desinhibición ayudan a disfrutar más", dice Laniado.

Tácticas claves: Hay que soltar el cuerpo. "Para lograrlo es necesario trabajar con videos y con ejercicios específicos. Entre estos últimos, lo que más aconsejo es aprender a bailar salsa o reggaeton. Esto colabora con el espíritu lúdico porque te hace sentir bien y te ayuda a vencer las inhibiciones", cuenta Laniado.

7. La química sexual
Hay un ingrediente misterioso, muy difícil de definir, que posibilita un erotismo extraordinario. Un roce o un contacto simple de tu hombre te hace estremecer.

En el libro Mujer: pasión al rojo vivo, las sexólogas británicas Sandra Leiblum y Judith Sachs explican: "Al no tratarse de un proceso lineal, la química sexual es experimentada como un impulso dirigido a una persona en particular. Las parejas se sienten compelidas para unirse de inmediato". Este factor no depende del tiempo que están juntos: existe desde el momento en que se ven por primera vez. "Sentís que el otro es para vos, que te va a dar placer", asegura Laniado. Tampoco está relacionada con los sentimientos. "De hecho, hay parejas ocasionales, que solo se ven para tener sexo: son muy buenos amantes. En la cama disfrutan uno del otro de manera extraordinaria, pero fuera de ella no pueden estar juntos", sostiene el sexólogo.

Tácticas claves: Es algo que no puede "fabricarse". Tampoco pienses que va a aparecer con el tiempo: como ya te contamos, está o no presente desde que se conocen. Si entre vos y tu chico, existe ese elemento mágico, asegurate de mantenerlo siempre vivo. "No des nada por sentado, mantené siempre una actitud seductora. Prepararte para un encuentro (ir a la peluquería, darte un baño de inmersión y elegir una lencería especial) te va a hacer sentir más sexy, y esto excita todavía más a tu hombre", asegura la sexóloga.

1 comentario:

Beeeleleleeleeeen dijo...

Yo lo leçi perra y tomé nota jojo (: Beeeeeeeeeeeeeel !