Si creo que todo puede cambiar...

Tenerte fue una foto tuya puesta en mi cartera, 
un beso y verte hacer pequeño por la carretera. 
Lo tuyo fue la intermitencia y la melancolía, 
lo mío fue aceptarlo todo porque te quería.
De más está decir que sobra decir tantas cosas, 
o aprendes a querer la espina o no aceptes rosas. 
Jamás te dije una mentira o te inventé un chantaje, 
las nubes grises también forman parte de paisaje.
la luz de neón del barrio sabe que estoy tan cansada,
 me ha visto caminar descalza por la madrugada. 
Estoy en medio del que soy y del que tú quisieras, 
queriendo despertar pensando como no quisiera.
Que fácil fue tocar el cielo la primera vez, 
cuando los besos fueron el motor de arranque, 
que encendió la luz que hoy se desaparece. 
Así se disfraza el amor para su conveniencia, 
aceptando todo sin hacer preguntas, 
y dejando al tiempo la estocada a muerte.

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