Si creo que todo puede cambiar...

Mi Biblia; Cosmopolitan.

Es cierto que tu boca ocupa un lugar importante en la lista de herramientas destinadas a excitarlo, pero nunca olvides el poder de tus manos.
En tus manos está el poder de estremecerlo sin hacer mucho esfuerzo. Llévalo a la locura con unos pocos movimientos de tus palmas y dedos.
"Cada una de las distintas partes de tu mano te permite ofrecerle a tu hombre diferentes tipos de placer", dice el sexólogo Roz van Meter, autor de Put Your Big Girl Panties on and Deal with It (Ponte tuspanties de niña grande y lidia con ellos). Estos toquecitos sutiles lo pondrán a comer de tu mano.

Roce super-estimulante
Rózalo desde los hombros hasta el estómago, descendiendo en zigzag. A medida que tus dedos bajen por su piel, él sentirá en sus genitales una sensación cosquilleante. Una vez que esté excitado, mueve los dedos alrededor del ombligo y baja hasta la pelvis. Eso incrementa el flujo de sangre en el abdomen y su erección será más intensa.

Fricción caliente
Rodea su pene con tus dedos, poniendo una mano a continuación de la otra como si sujetaras un bate de béisbol, y muévelas de arriba abajo de forma sincronizada (usa un lubricante). Luego, tuerce tus manos en direcciones opuestas. El no espera esas caricias alternativas, y todo su cuerpo va a arder con la combinación de sensaciones.

Sensaciones múltiples
Al mismo tiempo que mueves una mano de arriba abajo por el centro de su cuerpo, pon la punta de su miembro sobre la palma de tu mano, y deslízala primero en una dirección y luego en sentido contrario. Las múltiples terminaciones nerviosas que hay en el glande provocarán que el suave contacto de tu mano lo lleve al éxtasis.

Norte y sur
Cuando le des placer oral, utiliza tus manos para despertar otra zona erógena: las tetillas. Mientras él está en tu boca, desliza la punta de tus dedos por todo su pecho. Después, coloca la palma de tu mano sobre una de sus tetillas y rózala al mismo ritmo con que lo estás acariciando con tu boca.

Un jaloncito suave

En la posición de vaquera invertida, sus testículos quedan al alcance de tus manos. Justo antes de que él llegue al orgasmo, tómalos entre tus dedos y dales un tironcito muy suave. El acelerón de placer que le proporcionará ese toque hará más intenso su clímax.

(En la cama y desnuda; baila mucho mejor)

1 comentario:

Geer Cuervo ~ dijo...

Veni y hace todo ya. No me calente igual