Si creo que todo puede cambiar...

Los libros, las canciones y los pianos...

Me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa; me gusta abrir los ojos y estar viva, tener que vérmelas con la resaca, entonces navegar se hace preciso, en barcos que se estrellen en la nada, vivir atormentada de sentido; creo que esta, sí, es la parte más pesada.
En tiempos donde nadie escucha a nadie; en tiempos donde todos contra todos; en tiempos egoístas y mezquinos; en tiempos donde siempre estamos solos; habrá que declararse incompetente; en todas las materias del mercado; habrá que declararse un inocente; o habrá que ser abyecto y desalmado; yo ya no pertenezco a ningún istmo; me considero viva y enterrada; yo puse las canciones en tu walkman, el tiempo a mi me puso en otro lado; tendré que hacer lo que es y no debido; tendré que hacer el bien y hacer el daño; no olvides que el perdón es lo divino; y errar a veces suele ser humano.
No es bueno nunca hacerse de enemigos, que no estén a la altura del conflicto; que piensan que hacen una guerra, y se hacen pis encima como chicos; que rondan por siniestros ministerios, haciendo la parodia del artista; que todo lo que brilla en este mundo, tan solo les da caspa y les da envidia.
Si alguna vez me cruzas por la calle, regalame tu beso y no te aflijas; si ves que estoy pensando en otra cosa, no es nada malo es que paso una brisa; la brisa de la muerte enamorada, que ronda como un ángel asesino; mas no te asustes siempre se me pasa, es solo la intuición de mi destino.
Nadie nos prometió un jardín de rosas; hablamos del peligro de estar vivo; no vine a divertir a tu familia; mientras el mundo se cae a pedazos; me gusta estar al lado del camino; me gusta sentirte a mi lado; me gusta estar al lado del camino; dormirme cada noche entre tus brazos; es más entretenido y más barato; me gusta estar al lado del camino...

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