Si creo que todo puede cambiar...



Bebo el whisky de tu lengua y ahí nomás, con el alma copeteada te sostengo, vaya ser que un segundo de ebriedad, me secuestren los agentes del infierno, me someto así a tu entrega, de rescata me enloquece y me sosiega, ya no somos dos ahora, se fundieron nuestros fuegos en tu alcoba. Un pasado infortunado y su intención, de instalarse eternamente en tus adentros, se convierte en mi rival de estación, y yo se como ganarle a esos espectros, es la base de la dieta del amor: mucha risa pa’ que no nos duela nada, no hay vestigios de tragedia en tu colchón, porque sobran porque sobran carcajadas;

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