Si creo que todo puede cambiar...

"Hay muchos proyectos pero pocos apoyados por tanta gente"
Las palabras de la diputada Laura García Tuñon, la legisladora que metió el primer proyecto de Reparación histórica para San Lorenzo de Almagro en el parlamento porteño no deben pasar de largo.
En un país donde los políticos necesitan de un chori y una coca o de los famosos 50 pesos para convocar a miles de personas. En un país donde los punteros políticos abusan de los planes sociales para conquistar el voto de la gente. En un país donde los sindicalistas obligan a los trabajadores a concurrir a las manifestaciones porque si no "te podes quedar sin laburo". En un país donde los de arriba hicieron que en las ultimas décadas todo haya perdido legitimidad y sobretodo credibilidad...
En un país donde todo eso ocurre, haber logrado lo que logró San Lorenzo el martes pasado en la Legislatura porteña es realmente para volver a creer. Entonces, eso de que "hay muchos proyectos pero pocos apoyados por tanta gente", debe ser un llamado de atención para propios y extraños. Para no quedarse y seguir luchando y para que los que tienen que decidir entiendan que le reclamo es justo y tiene un respaldo multitudinario.
Quince mil. Veinte mil. Un poco mas un poco menos. No importa cuantos fuimos, lo cierto es que eramos muchos y eso se hizo sentir. Y que fue algo noble, genuino, puro. En la movilización había gente de todas las edades. Grandes y chicos. Abuelos y nietos. Padres y madres. Adolescentes y adultos. Pibes y pibas. A la legislatura llegaron cuervos de todas las partes del país. De los distintos barrios de capital, del con-urbano y de muchas provincias. Todos por propia convicción. Ninguno obligado. Por la pasión. Y los que no pudieron participar directamente, se sumaron a la causa reunidos en las plazas de sus pueblos. Así ocurrió en Córdoba, en Mar del Plata, en Ushuaia y en tantos rincones argentinos. Algo similar hicieron en Barcelona y Madrid. Hasta hubo unos locos lindos que se hicieron ver desde Sidney, Australia con una trapo por la vuelta. Todos cuervos. Todos hermanados bajo un mismo sentimiento. Todos gritando bien fuerte por una misma causa: Volver a Boedo.
San Lorenzo es uno de los clubes más politizados que existen. Sin embargo, la vuelta a Boedo es una causa que logra unidad. Acá no hay ni deberá haber diferentes políticas porque el reclamo es para todos y de todos el mismo: que se haga justicia y se le restituya al club lo que los hipócritas militares le quitaron autoritarialmente. Bien por Carlos Abdo por considerar la causa como "cuestión de estado por el club". Muchos dijeron que lo iban a hacer pero nunca nadie lo hizo. Bien por el presidente por permitir salir en la foto da los Moretti, a los De Simone o a los Monner Sans. Este es un reclamos del pueblo azul-grana en su mayor expresión sin importar las caritas que estén de paso por el club. Lo que lograron Adolfo Resnik y compañía laburando arduamente cuando pocos se sumaban a la causa, fue realmente maravilloso. Hoy esos cuervos deben sentir el orgullo de haber despertado nuevamente al hincha del ciclón. Muchas veces penamos por la (poca) gente que va a la cancha. Sin embargo, lo del martes fue una demostración de que el hincha de San Lorenzo siempre está cuando realmente se lo necesita. Así paso en la B. Así se levanto la cancha. Así se evito la privatización. Así, podemos soñar con volver a Boedo. Honestamente esta semana ni me acordé de ver como formaría el equipo ante Lanus. Creo que es algo que nos ocurrió a muchos. Porque si bien todos queremos que la pelotita nos de alegrías, el sueño es volver a Tierra Santa supera cualquier otro. Cuando el martes pasado veía a esos viejos llegar a Avenida La Plata, con unas camisetas azulgrana en sus gordas panzas y los ojos humedecidos pero con una sonrisa de oreja a oreja, recordé esas miles de anécdotas que siempre me contó mi padre. Y sobre todo me pude imaginar esa fiesta azulgrana que era cada domingo cuando el Ciclón jugaba en el Gasometro. Era verdad: el pueblo azulgrana llega caminando por Avenida La Plata y Rivadavia, como siempre nos hicieron creer a los que, por edad, no lo pudimos vivir. Como lo cuenta Hector, en su carta enviada a esta revista, que lo hacia años atrás junto a su padre y como lo quiere hacer con su nieto Valentin, ese que esta por venir. Como lo quiero hacer yo junto a mi viejo en algunos años llevándolo de la mano, como él lo hizo con mi abuelo.
Cientos miles y un millón, todos con la misma ilusión.

1 comentario:

Mary- dijo...

Que lindo todo esooo, que lindo es haber nacido cuerva! Un beso nena, que andes bien :)