Si creo que todo puede cambiar...

A partir, a volver a esperar con los brazos abiertos a nadar contra la corriente y llegar a buen puerto a morder, a ladrar, a pedir que me tiren un hueso, a no quemarme las manos, a jugarme la boca en un beso, a salir a ganar y volver con las manos vacías a saber que hoy se puede perder con los brazos arriba. Me enseñaste que un abrazo sincero vale más que un boleto de ida a las puertas del cielo. 

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