Si creo que todo puede cambiar...

Nosotros, los perdedores, no podemos decir mucho.
Nuestras denuncias no se escuchan entre tanto ruido.
Nuestros gritos son tantos y tan largos que forman parte
del paisaje como algo natural.
Sólo a veces suena nuestra canción.

Esta frase, residente en el folleto de una obra de teatro, no es un mero adorno. Estamos viviendo tiempos jodidos, que estaría bueno llamarles críticos, en un sentido tal que pudieran degenerarse en algún cambio profundo, que no le diera patadas en el culo siempre a los mismos. Inmersos en una sociedad depredadora, que socava hasta los sentimientos más íntimos, los perdedores encuentran pocos y delicados lugares para refugiarse. Esta sociedad mediática, generadora de un show permanente, tiene muchos más años que el riesgo país, que la cantidad de ceros de la deuda externa (¿quién dijo que los ceros no valen nada?), que las cejas de Sanguinetti o las patillas de Menem. Y los perdedores no son solamente aquellos que no tienen laburo o aquellos que consideramos los sectores más marginados de la sociedad. También es perdedor aquel que está ocho horas realizando tareas que no le importan en lo más mínimo, aquel que sabe que su horizonte será encontrar la primera sonrisa que pase para compartir la vida o aquel que no encuentra ningún atajo que lo haga zafar de caminar en solitario. La cultura rock ha peleado contra esto desde hace mucho, hace años que viene mostrando que a los jóvenes no les gusta el mundo que les dejan... Los medios juegan aquí un papel fundamental. En pos de continuar el show, te ofrecen la Guerra contra Afganistán, Tom y Jerry y la muerte de un pibe que había caído en manos de la policía. Todo en la misma cacerola, casi sin discriminación. En esta situación no hay mensaje posible, el medio es el mensaje. Uno de los refugios que han encontrado los perdedores (no me animo a decir “el refugio”) es la misa pagana, la fiesta ricotera, “consuelo momentáneo, toque de amor”. Un lugar con características muy particulares, un rincón para sentirte parte de algo.

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