Si creo que todo puede cambiar...

Dicen que lo que hacen los redondos es música para drogadictos, delincuentes, “negros”, dementes, homosexuales e inadaptados sociales de todo tipo; quizás lo sea. Quizás esa sea su magia, su poder.
Toda sociedad quiere ser prolija y, lo que no le gusta de ella misma, lo esconde (igual que las personas). Pero los que no coinciden con los cánones de imagen impuestos por el consumo, los que están fuera de la moda, también existen. Quizás por eso Patricio Rey y sus redonditos de ricota más que canciones hacen “dramas musicales” y, las melodías en guitarra empapadas de tristeza de Skay Beilinson se vuelven casi insoportables para los conformes.
Tampoco es casualidad que un poeta como el Indio Solari no se va a encontrar en productos comerciales (ni tampoco en las refinadas elites literarias burguesas). Un filoso intelectual carismático como hace tiempo no se veía. Un poeta que no solo dibuja y pinta la belleza con palabras, sino que además, nos desnuda la realidad.
Es así como se produce el milagro de su arte. Milagro que abrasa a todo aquel que alguna vez se sintió extraño.
El tiempo pasara, todo se destruirá y en algún lugar en las ruinas, en alguna pared alguien distinguirá una P, una R y una corona; y será testimonio suficiente de que alguien, alguna vez, dijo la verdad.

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