Si creo que todo puede cambiar...

Te extrañé tanto éste tiempo, no te das una idea. Sé que te prometí no volver a caer, y eso trato de hacer... todavía, a veces me patino, pero son simples amagues. Igual, qué querés que te diga, me faltan tus abrazos... me malacostumbraste y ahora me la tengo que bancar. Me consuelo mirando tus fotos, me seguís contagiando una sonrisa con sólo mirarte y después me doy cuenta que me haces falta y de que a pesar de todo lo que te ame y te voi a amar, con mi alma y mi corazon tengo que dejarte un poco en paz, descansar, aunque me cueste tanto. Sí te digo gracias, no alcanza. Me enseñaste mucho en tan poquito tiempo, creo que todo lo que necesitaba saber para sobrellevar todo lo que me estaba pasando. Aprendí a tener paciencia, pero paciencia con mis sentimientos, a no apurarlos, tanto en hacerlos desaparecer como en hacerlos nacer... aprendí a caminar sin mirar atrás. Gracias por tu luz, por tu paz, por haber aparecido en mi vida en el momento justo, aunque ya no estes. Por ayudarme a sobrellevar mi soledad, por compartirla conmigo, por hacerte amiga de mis locuras, por volverte tan única e importante para mí. Por no soltarme jamás, por hacerme entender la vida de esta manera tan simple, por los mimos que me llevo y que me guardo, por estos ojos que miraban todo. Por las alegrías, por las tristezas compartidas, por los desayunos, los almuerzos y las siestas juntas. Por ser lo que eras, así de chiquita y así de grande a la vez, por ser mi enana y mi gigante, como diría Piti. Por tantas cosas, gracias una vez más, te voi a recordar siempre.

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